Inteligencia Artificial Transformación Digital

El riesgo de usar Inteligencia Artificial para revisar contratos, propuestas y alcances de proyectos

La Inteligencia Artificial está acelerando una enorme cantidad de procesos dentro de las empresas.

Y no me refiero solamente a procesos administrativos.

Hoy podemos utilizar herramientas como ChatGPT, Claude o Gemini para analizar información, redactar documentos, resumir reuniones, revisar correos electrónicos, generar reportes y ayudarnos prácticamente en cualquier área del negocio.

Pero hay algo que personalmente todavía prefiero no delegar completamente a la Inteligencia Artificial:

Los compromisos que asumimos con nuestros clientes.

Y esto tiene una razón muy sencilla.

Cuando una empresa firma un documento, una cotización, una propuesta comercial o el alcance de un proyecto, no está simplemente aprobando un texto.

Está asumiendo compromisos.

Y esos compromisos pueden tener consecuencias económicas.

El documento que puede cambiar la rentabilidad de un proyecto

En nuestra empresa, cuando presentamos una propuesta comercial para un proyecto, normalmente existe un documento que llamamos alcance del proyecto.

En ese documento detallamos qué vamos a realizar.

Por ejemplo:

  • Levantamiento de información.
  • Análisis de procesos.
  • Diseño de procesos.
  • Optimización de procesos.
  • Desarrollo de funcionalidades.
  • Configuración.
  • Integraciones.
  • Pruebas.
  • Actividades de gestión.
  • Entregables.
  • Responsabilidades del cliente y del proveedor.

Todo eso representa compromisos.

Por eso, aunque utilicemos Inteligencia Artificial para muchas otras actividades, ese documento lo revisamos manualmente.

Incluso puede tomarme más tiempo.

Pero prefiero invertir ese tiempo antes de firmarlo.

Porque si no soy consciente de aquello a lo que me estoy comprometiendo, puedo descubrir el problema meses después.

Y para ese momento puede ser demasiado tarde.

El problema que estoy viendo en algunas empresas

Algo que me ha llamado mucho la atención en los últimos años es la manera en que algunos ejecutivos están utilizando la Inteligencia Artificial para revisar documentación.

Me ha ocurrido con clientes.

Envío un documento de propuesta o alcance del proyecto y espero que la persona responsable lo revise.

Pero en lugar de leerlo detenidamente, marcar las observaciones y discutir aquello que no está claro, hace algo diferente:

Adjunta el PDF a ChatGPT, Claude, Gemini o la herramienta de IA que utilice y pregunta:

"¿Qué opinas de este documento?"

O:

"¿Cumple con estos criterios?"

O incluso:

"¿Está cumpliendo los requerimientos del proyecto?"

Y algunas veces el proceso termina ahí.

La persona recibe la respuesta de la Inteligencia Artificial y considera que el documento ya fue revisado.

Incluso me ha ocurrido recibir respuestas de clientes que tienen prácticamente la misma estructura que la respuesta generada por la IA.

Y ahí aparece el verdadero problema.

La persona cree que revisó el documento, cuando en realidad delegó la revisión.

El problema aparece meses después

Supongamos que estamos ejecutando un proyecto.

Llegamos a una determinada etapa y el cliente nos dice:

"Pero esta funcionalidad estaba contemplada."

Entonces revisamos el alcance.

Y encontramos que no estaba.

Le mostramos la propuesta comercial.

Le mostramos el documento que aprobó.

Le mostramos la versión firmada.

Y efectivamente, esa característica o actividad no estaba incluida.

El problema es que el ejecutivo probablemente pensó que sí estaba.

¿Por qué?

Porque no hizo una revisión detallada del documento.

La Inteligencia Artificial lo había revisado por él.

Y aquí quiero hacer una aclaración importante.

No necesariamente significa que la Inteligencia Artificial haya dado una respuesta "incorrecta".

Puede incluso haber hecho un excelente resumen.

El problema es otro:

La decisión final la tomó una persona que no necesariamente leyó y comprendió aquello que estaba aprobando.

La Inteligencia Artificial no conoce tu compromiso empresarial

Este punto es fundamental.

Una IA puede analizar un documento y decirte:

"El documento parece cumplir con estos requisitos."

Pero eso no significa necesariamente que pueda asumir la responsabilidad por la decisión que tú estás tomando.

La IA no conoce todas las consecuencias comerciales de tu aprobación.

No sabe cuánto te costará ejecutar una actividad adicional.

No sabe qué recursos tendrás que contratar.

No sabe si una determinada frase puede generar una interpretación diferente durante la ejecución del proyecto.

No sabe qué relación tienes con ese cliente.

Y, sobre todo, no es ella quien tendrá que ejecutar el compromiso.

Tú sí.

¿Y qué ocurre con la ventana de contexto?

Aquí también hay que entender algo técnicamente.

Los modelos de Inteligencia Artificial trabajan con una ventana de contexto, que determina la cantidad de información que el modelo puede considerar dentro de una interacción.

Las ventanas de contexto actuales pueden ser enormes y han mejorado muchísimo.

Por eso sería incorrecto decir simplemente que "la IA no puede leer documentos largos".

Sí puede.

El problema es más sutil.

Cuando una persona introduce grandes cantidades de información —un contrato, varios anexos, correos electrónicos, especificaciones, conversaciones y otros documentos— no debería asumir que una respuesta generada por IA equivale automáticamente a una revisión contractual o empresarial exhaustiva.

Dependiendo de la herramienta y del flujo utilizado, pueden existir problemas de interpretación, información contradictoria, detalles que no reciben suficiente atención o conclusiones que parecen razonables pero que necesitan ser verificadas.

Y existe otro problema todavía más importante:

La IA puede ayudarte a encontrar algo, pero eso no significa que debas dejarle la responsabilidad de decidir por ti.

La adopción de IA ya es masiva

Esto no es un problema hipotético.

La Inteligencia Artificial ya forma parte del trabajo diario de millones de profesionales.

Según el Stack Overflow Developer Survey 2025, el 84% de los encuestados utiliza o planea utilizar herramientas de IA en su proceso de desarrollo. Además, el 51% de los desarrolladores profesionales declaró utilizarlas diariamente.

Pero existe una diferencia importante entre utilizar IA como asistente y utilizarla como sustituto del criterio profesional.

El mismo estudio encontró que 46% de los desarrolladores desconfía de la precisión de las respuestas de las herramientas de IA, frente a un 33% que confía en ellas.

Es una señal importante.

Incluso personas que trabajan directamente con tecnología reconocen que las respuestas de la IA necesitan validación.

Y esto no debería sorprendernos.

La IA es una herramienta.

No es el responsable del proyecto.

El error no es utilizar IA

Quiero dejar esto muy claro.

No estoy diciendo que no utilices ChatGPT, Claude, Gemini u otras herramientas para revisar documentos.

De hecho, pueden ser extremadamente útiles.

Puedes pedirles que:

  • Resuman un contrato.
  • Identifiquen fechas importantes.
  • Encuentren contradicciones.
  • Comparen dos versiones.
  • Detecten temas que deberían revisarse.
  • Extraigan obligaciones.
  • Organicen requisitos.
  • Busquen términos específicos.
  • Generen una lista de preguntas.
  • Comparen una propuesta contra un conjunto de criterios.

Todo eso puede ahorrarte muchísimo tiempo.

El problema aparece cuando pasamos de:

"Ayúdame a revisar este documento."

a:

"Revisa este documento por mí y dime si puedo aprobarlo."

Son cosas completamente diferentes.

Una buena regla para los ejecutivos

Tengo una recomendación muy sencilla para los dueños de empresas y ejecutivos.

Cuando alguien de tu equipo te presenta una propuesta, una cotización, un contrato, un alcance de proyecto o cualquier documento que implique una decisión importante, no te conformes únicamente con una respuesta por correo electrónico.

Pídele que te explique verbalmente:

¿Qué entendiste que estamos aprobando?

Y luego pregunta:

¿Cuáles son nuestros compromisos?

¿Qué está fuera del alcance?

¿Cuánto nos puede costar ejecutar esto?

¿Qué riesgos identificaste?

¿Qué parte del documento te genera dudas?

La conversación puede revelar rápidamente si la persona realmente revisó el documento o simplemente le pidió a una Inteligencia Artificial que lo hiciera.

Y esto es especialmente importante cuando hablamos de proyectos de tecnología.

Porque muchas veces el documento que parece tener "unas cuantas páginas" puede contener compromisos que posteriormente representan semanas o meses de trabajo.

IA como asistente, no como responsable

Creo que este será uno de los grandes desafíos de las empresas durante los próximos años.

No será simplemente aprender a utilizar Inteligencia Artificial.

Será aprender cuándo utilizarla y cuándo no delegarle una decisión.

La IA puede leer.

Puede resumir.

Puede comparar.

Puede analizar.

Puede encontrar patrones.

Puede ayudarnos muchísimo.

Pero cuando estamos hablando de compromisos comerciales, decisiones económicas, contratos, alcance de proyectos o responsabilidades frente a un cliente, todavía necesitamos algo que ninguna herramienta puede sustituir completamente:

criterio y responsabilidad humana.

Así que mi recomendación es sencilla:

Utiliza la Inteligencia Artificial para trabajar más rápido.

Utilízala para encontrar problemas.

Utilízala como segundo par de ojos.

Pero cuando vayas a asumir un compromiso con un cliente, lee tú también el documento.

Porque si tú firmas el documento, la responsabilidad no la tendrá ChatGPT.

La tendrás tú.

La IA puede ayudarte a leer el documento, pero no debería ser quien decida qué estás comprometiendo.

Si quieres revisar la arquitectura, el alcance o la seguridad de un proyecto de software antes de asumir un compromiso, conversa con un especialista.

Fuentes:

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